viernes, 12 de febrero de 2016

Imagina....


EL ANOCHECER
Miré por la ventana y pude ver como el sol se escondía entre los árboles y daba paso a la luna y a las estrellas. Observé el horizonte, esta vez con más detenimiento, y presencié como los árboles eran bañados por los dorados rayos de sol, cada vez más escasos, que teñían el cielo de tonos naranjas y rosados haciendo resaltar a las nubes que, con tales colores, parecían tener un dulce sabor a caramelo. Estiré el brazo intentando, inútilmente, alcanzar una de las primeras estrellas que decidió salir y acompañar a la luna en aquella tranquila noche. Había luna llena, lo recuerdo con nitidez ya que al verla recordé tu rostro y tuve el presentimiento de que tú también observabas al gran astro de forma especial. Así fue como nuestros deseos se entrelazaron aquel anochecer.

Lucía Pérez Alonso

LAS BURGAS

En la confluencia de cuatro viejas callejuelas, de la vieja Aurea, actualmente conocida como la ciudad de Ourense. En un temprano atardecer de otoño, la tenue luz del sol deja paso a la potente iluminación artificial, para que el milenario manantial de agua caliente resalte sobre el núcleo de viejos edificios restaurados.

Esta joya denominada “Las Burgas”, cada día atrae a multitud de visitantes, dejándolos atónitos de las propiedades de su agua, quemajosa al tacto, obliga a ser rápidos al acariciarla con nuestra mano. Sus sesenta y cuatro grados dejan desinfectadas y listas para una rápida curación todo tipo de heridas. Nuestro olfato queda desalentado por su alto contenido en sulfuro, silicio y otros minerales que la hacen especialmente beneficiosa para el cuidado de nuestra piel.

Nuestra vista disfruta del entorno ajardinado con multitud de florecillas en sus centenarios jardines. Una vieja y esbelta palmera regala desinteresadamente su sombra en las fogosas tardes de los calurosos veranos de Ourense. A pesar de su origen se cree que los romanos han sido los artífices de parte de esta obra. Actualmente consta de tres manantiales: la Burga de arriba, la más antigua y de estilo popular; la Burga del Medio, pegada al muro y de estilo moderno y la Burga de Abajo, de estilo neoclásico, con dos caudalosos caños y una pila labrada en el centro.

 Nerea Dorado Fariñas

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