viernes, 26 de septiembre de 2014

Galicia homenajea al Padre Feijóo, el padre del ensayo moderno.        

           Sabemos que en Ourense hay una calle con su nombre, también lo identificamos en uno de los jardines más conocidos del centro de nuestra ciudad, donde todos nos hemos sentado a comer las famosas garrapiñadas cerca de la calle del Paseo. Su nombre también bautiza a innumerables colegios e institutos gallegos y asturianos. Como veis, su nombre está en vuestra vida cotidiana, pero seguro que seréis pocos los que conozcáis el por qué se le ha dado tan valioso homenaje. Aprovecharemos que ayer día 26 de septiembre se cumplieron 250 años desde su fallecimiento para daros a conocer e informaros acerca de los logros de este gran erudito gallego y padre del ensayo español.

           Sabio, rebelde y con un humor muy gallego. Un ilustrado adelantado a su tiempo que con sus ensayos y publicaciones llegó a ser el autor más leído de su época. Su obra fue tan popular que se vendieron 538.000 volúmenes traducidos al francés, inglés, italiano, portugués y alemán. Todo un bestseller de la época.

          Defensor de la razón por encima de todo y crítico hacia la superstición y los milagros. Era monje pero no dudó de sus ideas, a pesar de ser perseguido duramente por la Inquisición. Benito Jerónimo Feijóo nació en la aldea ourensana de Pereiro de Aguiar en 1676 y sus polémicos escritos dieron la vuelta al mundo.


          Fue uno de los espíritus más universales de su tiempo, exponente del racionalismo ilustrado. Ingresó en la orden benedictina en San Julián de Samos (1688) y se doctoró en el convento de San Vicente de Oviedo, del que fue abad (1721-1729). Fue maestre general de su orden y Fernando VI le nombró miembro del Consejo de Castilla. Tras aparecer su primer ensayo, titulado Aprobación apologética del escepticismo médico (1725), Felipe V le ofreció un obispado en América, que Feijóo rechazó. A partir de 1726 inició la publicación de sus dos grandes obras enciclopédicas: Teatro crítico universal (9 volúmenes; 1726-1740) y Cartas eruditas y curiosas (5 volúmenes; 1742-1760). En estas obras se concentra el grueso de su vasta producción, constituido por una larga serie de disertaciones sobre las más diversas materias: medicina, matemáticas, física, astronomía, geografía, historia, filosofía, teología, moral, literatura y lingüística. También recogen y comentan toda novedad científica y técnica, motivaron críticas y defensas que conmovieron el mundo cultural español. El propio autor escribió dos autodefensas, tras lo cual el rey prohibió en una pragmática que sus obras fuesen impugnadas. Llegó a ser conocido en toda Europa. Literariamente, fue un defensor del teatro clásico español contra el neoclasicismo y un teórico del prerromanticismo.   
   
         Fruto de una insaciable curiosidad enciclopédica, los ensayos del Padre Feijóo están inspirados por un agudo sentido crítico y tratan de desterrar las ideas erróneas y supersticiosas, en la línea del pensamiento ilustrado. Guiado exclusivamente por la razón y la experiencia, Benito Jerónimo Feijóo critica la credulidad del vulgo y el clero y el espíritu rutinario de los hombres de ciencia. Una de sus frases más conocidas insiste en ello: "Yo, ciudadano libre de la República de las Letras, ni esclavo de Aristóteles ni aliado de sus enemigos, escucharé siempre con preferencia a toda autoridad privada lo que me dictaren la experiencia y la razón". Asimismo recomienda la lectura de libros extranjeros para combatir el retraso intelectual de España, consecuencia de su aislamiento político y de la afición de los pseudosabios por las estériles discusiones abstractas.

         Además de impugnar los valores tradicionales, se rebela contra los dogmas científicos y el principio de autoridad basado en los textos antiguos, que en ocasiones impide la observación personal y la libertad de juicio. El principal valor de Feijóo no consiste en haber creado un sistema filosófico, sino en su capacidad para transmitir nuevas ideas empleando un lenguaje sencillo y coloquial acorde con su intención divulgadora, carente de artificios retóricos y opuesto a la prosa barroquizante vigente hasta entonces. Hay que añadir que también realizó una de las más famosas defensas de las mujeres en un ensayo, lo que le acarreó numerosos enfrentamientos con sus coetáneos, que no comprendían esta actitud. El Padre Feijóo aseguró: "En grave empeño me pongo. No es ya sólo un vulgo ignorante con quien entro en la contienda: defender a todas las mujeres, viene a ser lo mismo que ofender a casi todos los hombres: pues raro hay que no se interese en la precedencia de su sexo con desestimación del otro."

          Considerado el primer ensayista hispánico contemporáneo, su obra fue ampliamente difundida y suscitó vivas controversias, en las que participaron numerosos científicos y hombres de letras. La campaña contra el benedictino fue tan virulenta que Fernando VI llegó a prohibir en 1750 que se impugnaran sus doctrinas. Si bien no fue un pensador profundo ni un investigador en sentido riguroso, su tarea vulgarizadora contribuyó notablemente a elevar el nivel cultural de la época.

                                         Acto de inauguración de la estatua del Padre Feijóo en Ourense, 1887

          Para darle un merecido homenaje, la ciudad de Ourense ha llenado su agenda cultural de exposiciones, muestras y exhibiciones de  las creaciones de este grande de la ilustración.

         Os animamos a que participéis y para ello os facilitamos en este ENLACE el programa completo de las actividades previstas hasta finales de año para conmemorar el aniversario del intelectual ourensano.